¿Por qué se acusa a Israel de apartheid por su trato a los palestinos?
(CNN Español) — La palabra apartheid hace referencia, de manera general, a la segregación racial que un gobierno implementa dentro de su sistema político. Es decir, la discriminación racial como una forma de gobernar.
En específico, el término apartheid se originó en Sudáfrica, donde un sistema de segregación racial y “desarrollo separado” fue la política oficial entre 1948 y 1994. El sistema estaba diseñado para confinar a los no blancos en “bantustanes autónomos”, despojándolos de su ciudadanía con un sistema de pases y documentos de identidad que controlaba dónde podían viajar y trabajar las personas negras.
En este sentido, se considera grave señalar a un gobierno como un apartheid, pues básicamente se le estaría acusando de tener un sistema político que deliberadamente toma medidas discriminatorias y racistas.
Israel ha sido acusado en algunas ocasiones de aplicar políticas apartheid en su trato hacia los palestinos, lo que ha generado fuertes críticas y una oleada de reacciones.
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Un poco de contexto
Para empezar, hay que dejar en claro que estas acusaciones han llegado en el contexto del conflicto constante y sostenido entre la organización islamista Hamas en Gaza e Israel.
Los palestinos de Gaza y la Ribera Occidental y los judíos de Israel han estado en disputa desde hace mucho tiempo, en un conflicto de carácter cultural y geopolítico que se remonta —al menos en la era moderna— a las primeras décadas del siglo XX.
Sin embargo, los enfrentamientos se han recrudecido desde que Hamas apareció en el terreno político de los palestinos. En enero de 2006, Hamas —que fue fundada en 1987— se presentó como el “Partido del Cambio y la Reforma” y participó por primera vez en las elecciones parlamentarias palestinas, las cuales ganó de manera aplastante.
Cabe recordar que Hamas es una organización islamista con un ala militar y ha sido designada como organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel.
¿Qué es Hamas y qué relación tiene con Israel y Gaza?
Hasta la fecha, Hamas mantiene el control de Gaza, un territorio donde viven 2 millones de palestinos. También opera en la Ribera Occidental.
El objetivo de Hamas es crear un Estado palestino fundamentalista islámico; es decir, una forma de gobierno basada en el extremismo islámico. Esa es la manera en la que lleva el control de Gaza en la actualidad, con la gran salvedad de que no es reconocida como un Estado.
Israel, desde su posición como Estado cuyas raíces culturales yacen en el judaísmo, está en contra de esta posición extremista que, además, busca reclamar el territorio israelí como propio en nombre del islam, lo que ha llevado a los enfrentamientos de décadas de duración.
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Las acusaciones de apartheid
En los ataques mutuos entre Hamas e Israel han fallecido miles de personas, tanto palestinos como israelíes.
No obstante, los palestinos normalmente son los que tienen más bajas en medio de los enfrentamientos.
Por ejemplo, entre julio y agosto de 2014, Israel llevó a cabo la Operación Margen Protector contra Hamas. La ONU dijo que más de 2.200 palestinos murieron por la violencia en Gaza en ese periodo.
El problema más evidente de esto es que la gran mayoría de los fallecidos fueron –y suelen ser también en otros enfrentamientos de ambas partes– civiles inocentes. La ONU estimó que el 70% de los palestinos muertos en ese lapso era civil, algo que Israel negó al decir que el número de islamistas muertos era mayor.
En contraste, del lado israelí hubo 73 fallecidos, 67 de ellos soldados.
En este tipo de escenarios es en los que se han dado las acusaciones de apartheid de Israel contra los palestinos.
En 2017, la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (Cespao) de la ONU publicó un informe en el que acusó a Israel de estar “diseñado” para llevar a cabo prácticas de apartheid o segregación racial.
El informe fue solicitado por 18 países árabes y estremeció el núcleo de los países de la ONU, tanto así que el informe fue borrado ante la presión de Israel y Estados Unidos, y llevó a la renuncia de un subsecretario general y de la secretaria ejecutiva de la Cespao de ese entonces, Rima Khalaf.
Unos años después, en 2021, B’Tselem, que es el grupo de derechos humanos más conocido de Israel, publicó un informe en el que señaló que Israel ya no era una democracia, sino un “régimen apartheid” dedicado a consolidar la supremacía de los judíos sobre los palestinos.
La acusación de que Israel es un “Estado de apartheid” ha sido a menudo descartada por los israelíes de derecha y sus grupos de apoyo, y calificada como antisemita. Pero la acusación de B’Tselem se convirtió en una loza complicada para Israel debido a que vino de una institución israelí muy respetada, aunque solo goce de un apoyo minoritario en su país de origen.
La embajada de Israel en Londres desestimó el informe por considerarlo “no basado en la realidad sino en una visión ideológica distorsionada”.
Ese mismo año, otra organización no gubernamental se unió a las acusaciones por separado. Human Rights Watch (HRW), con sede en Estados Unidos, acusó a Israel de aplicar políticas apartheid y persecución contra palestinos.
“El Gobierno israelí ha demostrado su intención de mantener el dominio de los judíos israelíes sobre los palestinos”, indicó HRW en su informe, el cual fue calificado por la Cancillería de Israel como ficción y dijo que las afirmaciones son absurdas y falsas.
A raíz de este informe, la Casa Blanca señaló que no creía que Israel estuviera participando en prácticas apartheid contra los palestinos.
La acusación más reciente llegó en 2022, cuando la organización Amnistía Internacional acusó a Israel de apartheid por su trato a los palestinos.
En un informe de casi 300 páginas, Amnistía Internacional detalló “actos inhumanos o crueles de traslado forzoso, detención administrativa, tortura, homicidios ilegítimos y lesiones graves, y la denegación de derechos y libertades básicas o la persecución cometida contra la población palestina”, creando “un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemática sobre los palestinos”.
“Amnistía Internacional concluye que el Estado de Israel considera y trata a los palestinos como un grupo racial inferior no judío”, afirmó en el informe.
El informe de Amnistía, al igual que los publicados por B’Tselem y HRW, examinó la política de Israel tanto en los territorios palestinos —tierra ocupada por Israel desde 1967 pero nunca anexionada formalmente— como en Israel.
Incluso antes de que se publicara formalmente el informe, Israel lo denunció como “falso y tendencioso”.
En una sesión informativa en línea con periodistas celebrada antes de la publicación del informe, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Lior Haiat, dijo que Amnistía estaba “utilizando el doble rasero y la satanización para deslegitimar la existencia de Israel como patria del pueblo judío”.
“Estos son los componentes exactos de los que está hecho el antisemitismo moderno”, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores en una declaración separada.
Israel siempre ha rechazado las comparaciones con la Sudáfrica de la época del apartheid. Incluso algunos críticos israelíes acérrimos de la ocupación han argumentado que la discriminación contra los palestinos no equivale a un racismo intencionado o institucional y es el resultado de temores de seguridad legítimos.
Con información de Andrew Carey, Sam Kiley y equipo de CNN.
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